Sentida muerte en la ciudad

Martes 2 de noviembre de 2004. Guadalajara, Jal.- Patéticas la forma y la fecha en que doña Ortografia, viuda en vida del español Patxo Manolo Goicoechea Zurrañete y San Pedro Ávila de Castilla la Vieja en Torres y Torres, encontró la muerte. Y es que la mencionada señora, vecina de la colonia “bienécrit” fue muerta el mismísimo día de muertos. Hacía mucho tiempo que se le veía rondar también por la colonia “çayest”.

Vecinos del domicilio marcado con el número 3333 de la calle “santas escrituras de la santa palabra del santo señor de los santos cielos, amén” nos relatan a detalle cómo fue que ocurrieron los acontecimientos que se sucitaron: eran las 8 de la mañana, cuando doña Ortografia (también conocida como la minibusera por considerársele un mal necesario de la sociedad) recibió una visita muy, pero muy, pero que muy poco común. Se trataba de un personaje que nadie pudo reconocer por haber entrado a toda prisa a la casa de la hoy fallecida, pero que después se supo que venía a hacerle algunas consultas importantes acerca de un escrito que tenía que enviar al H. Departamento de Lenguas Muertas. Y es que no son para descartarse los detalles de las consultas pues se trataban de, en primer lugar, poner una letra u otra para no hacer parecer a un sustantivo como un verbo ni viceversa, ni un adjetivo como un adverbio ni viceversa y en segundo lugar, saber si sólo el solo se escribe sin acento o sólo lleva acento cuando éste está solo o cuando sólo es un adverbio, o sólo cuando solo es un adjetivo solo.

Detalles de los estudios forenses después realizados, indican que doña Ortografia fue muerta por diversos medios que ella poco y mucho conocía a la vez, a saber:

– Se encontraron puntos regados en una circunferencia no mayor a 30 centrímetros de su cuerpo.
– Comas, haches, acentos, y arcaísmos incrustados en su cuerpo y cabeza.
– Virgulas, apóstrofes, arrobas y espacios misteriosos llenaron su cuerpo de marcas y manchas poco conocidas.

Además de las terribles señales de violencia en ella encontradas, se notó que tenía desde hace ya mucho tiempo diversas cicatrices, heridas, remiendos, escupitajos, parches, modismos, extranjerismos (especialmente de los anglos), infecciones de tipo semánticas y fonéticas, así como invasiones “orto - grama - culturales” en su estructura ósea; además de terribles cacofonías, pleonasmos sintácticos y barbarismos que se supone cosechó en su larga y maltrecha vida. Entre sus posesiones se encontraron millares de libros amarillentos y apestosos, remiendos de vestiduras, pocas importancias, desvirtuaciones, demeritaciones en avanzado estado de putrefacción, invasión de los llamados insectos “k” que no dejaban de repetir: “¿k es eso? ¿por k? ¿k de k?” y también se pudo encontrar muchos recortes de periódicos viejos en los que aparece doña Ortografia (aún joven y hermosa) acompañando a escritores, jóvenes, escolares, personas adultas y personas anti-puristas por igual. Añorados años, doña Ortografia, añorados... ¡pero Dios es grande!

Así mismo, se encontraron dos notas. Una, del (o de la) asesino(a) y otra del puño y letra de doña Ortografia, los cuales dicen por cierto:

Nota del (o de la) asesino(a):
“E acavado con lo farol k era está muger, e terminado con la zovervia costunvre de handar corrijiendole ha todo mundo,y todo eso el dia de muhertos, que hironia!, que ainco! MUAJAJAJAJAJA....!”

Nota de doña Ortografia:
(se ha decretado que esta nota fue escrita hace aproximadamente 100 años)
“Cuando deje de reírme de mí misma y deje de aprender de mis errores, entonces habré muerto.

Y aun en el momento de mi muerte, quiero aprender de la última de mis risas.

Quiero tener la dicha y el orgullo de haber bebido de la copa de la vida mientras estuvo llena.”

Descanse en paz, doña Ortografia, viuda en vida de Goicoechea Zurrañete y San Pedro Ávila de Castilla la Vieja en Torres y Torres.